lunes 17 de noviembre de 2008

Noble y Acogedora Ciudad... un año más

Por: Luis Reátegui Collazos

Parece que fue ayer cuando a la puerta de la escuela, la figura señera y el perfil afiatado del maestro, aquel gran hombre, que fue capaz de dejar ese sentimiento de gratitud y reconocimiento en muchas generaciones riojanas, profundizaba el tema de creación de nuestra querida Rioja. Don Alberto Vela era realmente un riguroso ejemplo de puntualidad. Eran las 7.30 de la mañana y todos los alumnos correctamente formados cantábamos para luego pasar a las aulas, aquellas maravillosas canciones que aún perduran en lo más profundo del recuerdo y que nos sirvieron durante toda la vida para humanizarnos y sobre todo amar con fuerza, a la majestuosidad de la madre naturaleza, a nuestros bosques, los ríos, los cerros, en fin el mundo natural con el que convivíamos, ya que los versos nos hablaban de la belleza del árbol, el valor del agua, de los animales, de las estaciones y del campesino, ¡Qué maravilla!.Ponazapa, así se le conocía al centro educativo de mayor prestigio y renombre de la Noble y Acogedora Ciudad, que hoy se apresta a celebrar sus 236 aniversarios de creación y XXI Semana Turística.


Como olvidar las enseñanzas del viejo maestro cuando rememoraba, que la fundación española de Rioja se llevó a cabo el 22 de setiembre de 1782 con la integración de más de veinte localidades del valle y tomando como base a los nativos uquihuas; primeros pobladores de éste lugar (barrio de Amaringo). Su fundador el criollo americano, nacido en Maynas, don Félix de la Rosa Reátegui y Gaviria, quién por orden del Obispo de Trujillo, don Baltazar Jaime Martínez de Compagnón y Bujanda, fundó la noble y acogedora ciudad con el nombre de Santo Toribio de la Nueva Rioja, cuya población inicial fue de 594 personas (un cura español y 593 indígenas). Rioja, a través de su historia, tuvo tres nombres diferentes. Antes de 1782, se le denominó “Uquihua”, era un caserío que pertenecía a la jurisdicción de Moyobamba. Después de la fundación española, se la denominó “Santo Toribio”, tal como figura en 1791 en el célebre mapa del padre Manuel Sobreviela, y, por último, asentada definitivamente con el nombre de “La noble y acogedora ciudad de Rioja”.


Como no recordar en este 236 aniversario, que el primer hecho histórico notable de la ciudad fue el fusilamiento en la plaza de armas, del patriota riojano José Gonzales por las huestes realistas, al descubrirse que portaba documentos secretos de los patriotas, a quienes servía de enlace entre las ciudades de Chachapoyas y Moyobamba. A partir de estos hechos, Rioja se caracterizaría por abrazar tercamente la causa independentista, a diferencia de Moyobamba, que se constituyo en un poderoso bastión de las fuerzas realistas de la región amazónica. Y es en 1822 que se realizan en Rioja tres encuentros armados con el propósito de afirmar definitivamente la independencia regional. La primera al mando del comandante argentino José Nicolás Arriola, la Batalla de La Ventana llevada a cabo el 10 de setiembre; la Batalla de Tambo Visitador el 12 de setiembre y la Batalla de Rioja el 13 de setiembre.


Finalmente el 23 de setiembre se libra en Habana la última batalla por la independencia definitiva de Maynas con el triunfo inobjetable de Arriola. El 25 de setiembre Arriola ocupa Moyobamba con el dolor y lágrimas de los moyochos, y así consolida definitivamente la independencia amazónica. Hechos históricos que no sólo marcaron la vida de nuestros pueblos, sino que constituye orgullo regional y que merecen ser tratados en las aulas, con el propósito de desarrollar nuestra identidad y el verdadero valor del hombre amazónico. Las luchas de San Martín por sus derechos y reivindicaciones, al igual que su reconocimiento de región autónoma, tienen su inspiración y orígenes en la heredad de nuestros ancestros, que sí supieron luchar por justicia y libertad. Hasta pronto.